La piel sensible de la ubre está expuesta a cambios ambientales, incluyendo la humedad y temperaturas cambiantes. Debido a esto, la piel puede volverse fácilmente seca, agrietada y adolorida. Las grietas y roces pueden albergar bacterias, disminuyendo la efectividad de la higiene de la sala, y posiblemente aumentando las posibilidades de mastitis. Los productos para el cuidado de la ubre proporcionan propiedades calmantes, humectantes y curativas de aceites naturales de menta, aloe, lanolina y vitamina E para la salud y comodidad de la vaca.

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